viernes, 31 de octubre de 2014

EDUCACIÓN, VALORES Y DISEÑO CURRICULAR

                                                                                                           Max Murillo Mendoza.

La lectura de Zagalza sobre el Diseño Curricular, pone en cuestión las complejidades y exámenes que los educadores deben pasar para concretizar sus planes, programas y estrategias educativas, para conseguir sus fines últimos: educar. Como dice el autor mencionado, no es suficiente con un listado de intencionalidades ni buenas nociones de educación, hay que considerar varios factores clave para lograr dichos fines educativos. En esta línea, la pregunta más importante sigue siendo el termómetro clásico antes de definir estructuras objetivas y didácticas del quehacer educativo: qué es educar? Por increíble que parezca esta pregunta es también una paradoja, porque a pesar de los siglos en cuestión sigue siendo tan actual como antes. Durante mucho tiempo, quizás siglos, se entendió y comprendió que educar era transmitir conocimientos, corrientes de enfoques alrededor de conocimientos. Esa transmisión definía la calidad y los resultados en sí mismos, de hecho las clases altas de sociedades ya estructuradas, como en Europa, dependía de esa transmisión de conocimientos para el mantenimiento de su poder y linaje. Y durante muchos siglos esa transmisión de conocimientos estaba previsto y aceptado que sólo era patrimonio de las clases pudientes, altas, realezas y señoriales. Es decir para muy pocos. A lo largo de los siglos, sobre todo después de la revolución francesa, cambiaron los imaginarios de lo que era educar. Ese derecho antes restringido a unas cuantas personas, se convertía en patrimonio de las mayorías. En una espectativa realmente más democrática. Entonces cambiaron las percepciones de lo educativo, los objetivos y las mismas preguntas al respecto. Nuevas corrientes y concepciones sobre las sociedades, empujaron considerablemente a cambiar las consideraciones sobre la educación. Ideologías, políticas, pensamientos sociales más inclinados a la democratización de la información, se impregnaron en las nuevas corrientes educativas, en las nuevas teorías sobre la educación.

Temas técnicos operativos.-

Según Zabalza, M. Schiro analiza en los temas de enfoques y contenidos, como los temas de modelos curriculares. Se sitúa en dos llamados polos: por un lado centrado en las materias como los contenidos del aprendizaje; y por el otro centrado en las subjetividades del alumno. El en primer polo básicamente se concentra en las materias, en los contenidos o sea en el Programa. Al mismo tiempo en este enfoque, se dividen en dos posiciones: perennialistas y esencialistas. Considera el autor que estos elementos son fundamentales en la construcción de la curricula.

En el otro enfoque centrado en el alumno o niño, es también espontaneista, humanista. Surgió con cierta fuerza en los años 60 del anterior siglo, después del famoso mayo del 68 francés y europeo. La importancia en este enfoque está delineada por las intensas actividades, pero en el fondo de una cierta tradición romántica. Probablemente por temas de resultados, muchos de los países que adoptaron este enfoque ya lo abandonaron. Por ejemplo Italia. Los críticos de este enfoque insisten en que no se puede avanzar sin objetivos claros, y dejar más o menos al azar los contenidos en el proceso. Sobre todo dejar en manos de los alumnos algunas decisiones importantes, o contenidos.

Existe también una línea de escuela crítica, que tiene mucho que ver con aspectos de lo que se llama conciencia social. Autores como Makarenko, Freire o la llamada escuela Barbiana, devienen de esta escuela. Makarenko respondió a una realidad concreta después de la revolución rusa, y se propuso educar a niños y jóvenes huérfanos, delincuentes y abandonados. Aspectos que están descritos en la famosa obra Poema Pedagógico. Muchos de esos alumnos llegaron a ser científicos, escritores, poetas, ingenieros, militares y educadores. Fue una proeza importante, y ejemplo para muchas realidades del mundo. En Bolivia se generó una copia a su manera con la experiencia Juan 23, de jesuitas, en la ciudad de Cochabamba. De manera teórica el educador brasileño Paulo Freire, sistematizó ideas importantes de esta escuela.

El autor nos ayuda didácticamente con el concepto de qué son los contenidos: según Wulf y Schave los contenidos son las actividades de aprendizaje entrelazadas entre sí. Pero es además un espacio de toma de decisiones para todo el proceso de educación. En dicho proceso se debe seleccionar las actividades, la preparación de la selección. Identificación de los temas axiales (valores y visiones sobre los valores), para terminar con el proceso experiencial. Hay unos criterios básicos que debemos considerar. Criterios de representatividad, criterios de ejemplaridad. Luego viene la secuenciación.

La secuenciación es el ejercicio de ordenar los contenidos. En función de ese orden tendremos como resultados cuantitativos o cualitativos, de aprendizajes. Hay secuencias simples o lineales y secuencias complejas. Al interior de dichas características hay subdivisiones que se tienen técnicamente que considerar. El siguiente paso es la estructuración funcional, es decir el ensamblaje general de los contenidos o como incorporarlos a la estructura del proceso didáctico. Este paso es el arte de articular todos los mecanismos posibles, para la secuencia de las actividades y sus conexiones con el todo. Con todo, nos dice Zabalza, los temas emblemáticos de ciencia, objetividad, resultados están regresando con fuerza y que vuelven a definir, de alguna manera, las tendencias de los procesos educativos. Las tareas, como lo cotidiano, tienen la importancia debida en estas tendencias de lo objetivo y los resultados cuantitativos y cualitativos. En cierto sentido es el regreso a la educación clásica; aunque con nuevos condimentos, más actualizados y con materiales nuevos.

La educación como el instrumento más importante de todas las sociedades, está estrictamente ligado a los valores, sean estos universales o regionales. En los últimos años, los temas de valores están saliendo a flote por todo el mundo, por la crisis mundial de identidad y precisamente de valores. En países ricos y pobres los valores son constantes que ponen en jaque a los sistemas educativos. El crecimiento de la delincuencia y las redes de mafias por todo el mundo, y la participación cada vez más abrumadora de los jóvenes, ponen en cuestión a los sistemas educativos. Y por esta urgencia y emergencia, se debaten en todas las sociedades lo que tiene que hacer la educación para frenar, mediante la educación en valores, la creciente delincuencia en el mundo. Pero la crisis  mundial de valores, empuja también a cuestionar todo lo que conocemos como tradición: familia, comunidad, escuela y sociedad. Hoy en muchas sociedades avanzadas, la familia ya no es el núcleo más importante, porque otras maneras de ver han surgido con fuerza: homosexualidad y lesbianismo. Otras maneras de organización social y de comunidad. Definitivamente está en cuestión todo lo que fue tradicional y normal. Entonces, todavía más los temas de valores tienen vigencia de urgencia. Es urgente encontrar, o volver a encontrar, los caminos educativos y encuentros pedagógicos entre la enseñanza de los valores y los sistemas educativos. El Dr. Aranda plantea en su texto los desafíos complejos, y los posibles caminos que se deben tomar, los riesgos son los que han estado en todos los tiempos, y en todas las mentalidades de todos los tiempos.

Todos los tiempos han sido complejos. En estos tiempos que vivimos no debería extrañarnos que nuestros desafíos, en cierta manera, son  los mismos de todos los tiempos. Y los sistemas de valores seguirán siendo la columna vertebral, para que las sociedades sigan soñando.


                                                                                              La Paz, octubre de 2014.

viernes, 24 de octubre de 2014

SOBRE LA LECTURA: LA TRANSVERSAL DE ÉTICA EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR BOLIVIANA Y LATINOAMERICANA.


Autor: Pablo Aranda Manrique.

                                                                                                                    Max Murillo Mendoza.

Introducción.-

El Dr. Pablo Aranda realiza algunas consideraciones personales, sobre el complejo tema de la Ética y la Moral, que personalmente esbozaré desde mis puntos de vista los mismos complejos temas; pero en algunos casos no coincidiré con dichos análisis. Por supuesto que la preocupación fundada del Dr. Aranda, sobre el espacio estratégico de las universidades la comparto plenamente, pues son espacios que en Bolivia nada se está aprovechando, sino sólo como mecanismos academicistas de titulitis coyuntural sin relación con las estrategias regionales, ni de Estado. Pero, son temas de otros debates que no entrar en estas consideraciones de ética.

Las Universidades como formación de caudillos.-

Considerando que las universidades en Bolivia, hasta hace muy poco, sólo han servido como puentes caudillistas, hoy supuestamente tendrían que estar al servicio de las nuevas novedades, en los vientos democráticos y de información de punta, que el mundo recorre y compite por sobrevivir. Es decir, tendrían que ser reproductores de líderes en esas nuevas corrientes mundiales. Pero hay que hacer precisiones conceptuales y contextualizar a nuestras realidades.

Las universidades en Bolivia, como espacio de las clases medias y altas, nunca han sido espacios de recreación de mentalidades liberales y democráticas, sino reproducción de lo arcaico y racista de dichas mentalidades (ninguna diferencia entre izquierda y derecha que son lo mismo). Por supuesto que sus supuestos líderes, democráticos y dictadores, siempre han sido caudillos problemáticos. Los últimos años nuestras universidades han perdido el sentido de la realidad, porque son estructuras cerradas y atrasadas respecto de lo que acontece en la sociedad. Respondiendo así a la tradición de sus clases altas y medias conservadoras y poco afectas a los cambios y los desafíos. Precisamente las discusiones que se generan fuera de las universidades, en la sociedad en general, es que quizás mejor cerrar las universidades por su poco aporte a la sociedad, y demasiados costos al Estado. Aunque dichas opiniones no son el común denominador. En esa medida y línea, constatamos que las universidades son sólo recreo de títulos abstractos, no aportes a los problemas concretos de nuestras sociedades.

El otro tema es que nuestras universidades poco o nada tienen que ver con los sistemas productivos y económicos de nuestras regiones. Están absolutamente desligadas, no responden a las demandas y exigencias productivas e industriales del país. Ese divorcio histórico estructural, hoy se paga muy caro, cuando el país ha decidido emprender desafíos de industrialización no encuentra a los profesionales capacitados pata esas tareas, o tiene que importarlos (el ejemplo del teleférico en La Paz es clarísimo), o recién tiene que entrenarlos y capacitarlos fuera del país, por un largo tiempo. Esa tradición de las clases altas y medias de vivir al margen de nuestras sociedades, está empezando a pesar en las consideraciones sociales de la gente, y del Estado. Semejante crisis de identidad y del papel de las universidades, frente a su sociedad, no está siendo encarada ni mucho menos. La universidad ha decidido cerrar sus puertas a los cambios, a las exigencias que vive la sociedad. Y esa olla a presión reventará cuando la sociedad le exija cuentas, de las inversiones millonarias que realiza el Estado; pero sin retorno ni resultados claros.

Qué son los valores y la Ética?

También tradicionalmente se sigue manejando estos términos con conceptos morales de orden religioso, que tienen que ver con las concepciones de la religión cristiana. Matices más y matices menos se consideran a la moral y la ética como factores de “buen comportamiento”, en todos los contextos que sea. Entonces, en esas visiones tradicionales educativamente se actúa y se impone a nombre de valores, las consignas cristinas de comportamientos morales. Aspectos que hoy en día considero absolutamente obsoletos y poco prácticos. La experiencia además nos señala, que estas imposiciones son rechazadas por los alumnos, sobre todo los jóvenes, precisamente por su carácter poco realista y su forma impositiva como es tratado. Los alumnos de los colegios católicos, en general salen rebeldes y odiando esas maneras de ver la vida y el mundo.

En realidad el mundo camina hacia otros valores, u otra manera de entender los valores. Cada vez más alejados de los dogmas religiosos, como entes poco democráticos, los nuevos valores se refieren más a las nociones de la naturaleza: lo holístico. Todo tiene que ver con todo. Los cuidados de la naturaleza, el medio ambiente y los animales, son definitivamente nuevos valores que caracterizan a las mentalidades de las nuevas generaciones. O los temas de género, que en todo el mundo recorre como mandato de inclusión de la mujer en los papeles de la sociedad. El desmontar nuestras sociedades patriarcales y falocráticos, como herencia de la modernidad y el Estado. Es decir, existen nuevos valores más atractivos para los jóvenes y las nuevas generaciones, que en nada tienen que ver con aquellos tradicionales y de visiones enteramente cristianos.

En Bolivia las nuevas éticas son los compromisos multiculturales, o los mensajes de tolerancia y respeto al distinto. Eso quiere decir realmente al distinto: otras religiones, otras maneras de ver la vida, otras formas de convivencia. Aspectos que recién empiezan a ser considerados por lo cotidiano, en las instituciones y la convivencia de la sociedad. Pero que lamentablemente todavía no son hechos teoría, ni atendidos por las universidades. Incluso Bolivia se dirige en marchas veloces, al margen de las universidades, hacia las nuevas formas éticas, o valores que el mundo genera, desde las visiones y concepciones más holísticas, cuánticas y científicas.




Construcción de un nuevo Estado.-

En Bolivia el Estado crece, no se reduce como recomendaba la moda neoliberal. Con sus riesgos y sus peligros, el Estado en construcción es una necesidad ante el descalabro y la desfachatez del Estado republicano. Estado republicano que se construyó a espaldas de nuestras sociedades, en contra de nuestras sociedades. Que jamás respondió a nuestras realidades. Es entonces una necesidad presente y crucial. Las teorías europeas post-modernas, que superan a sus propios Estados, que son invento europeo de la modernidad, nada tienen que hacer y ver con nuestras realidades. Me refiero a la boliviana. El Estado debe regular el desastre de la herencia republicana, donde todo era azar y acierto. En todo caso tampoco es novedad desde la perspectiva de los Estados modernos, pues en Estados Unidos también tuvieron que construir un Estado para regular la vida de sus sociedades. Hasta hoy el Estado norteamericano es fuerte y regulador. Como los Estados europeos. En este sentido Bolivia también tiene que cumplir con esa tarea de construcción de su propio Estado.

Las Universidades como referente del país.-

Hoy las universidades no son referentes de nada. Sino de unas intenciones más o menos académicas, por las exigencias del entorno mundial: competitividad y moda por las nuevas tecnologías de la información. En temas de Ética o Moral, todavía peor: no son ninguna referencia intelectual o práctica, ni siquiera en los términos clásicos y de orden jesu-cristiano. Desde hace mucho tiempo, las universidades no son referencia de cambios, de apuestas o desafíos sociales y políticos, sino todo lo contrario: son ostras cerradas de conservadurismo y anacronismo en las ciencias. Personalmente creo que eso puede cambiar desde adentro, y se trata de movilizar no sólo consciencias sino también fuertes voluntades intelectuales. Las universidades seguirán siendo instituciones importantes, como en todos los tiempos, y a pesar de su crisis actual tenemos que confiar en sus propios cambios y desafíos presentes.


                                                                                            La Paz, octubre de 2014.

sábado, 18 de octubre de 2014

LA IZQUIERDA ARISTOCRÁTICA HA SIDO DERROTADA


                                                                                             Max Murillo Mendoza.

Aquella izquierda aristocrática, que por supuesto existe todavía, hija del latifundio y la minería del siglo XX, tan racista y elitista como la misma derecha, de los núcleos duros chuquisaqueños y cochabambinos, que desde siempre despreciaron el papel de los indígenas y campesinos, con sus mentalidades de doctorcitos de leva y patroncitos de las revoluciones, expresada en el doctor Juan del Granado, ha sido derrotada. Esa “izquierda” sin principios, traidora, de bellas palabras de cambio, entra definitivamente en el rincón de la historia con más pena que gloria. Su mediocridad intelectual no puede ser cubierta ya con sus deseos políticos y mentiras. Esa izquierda criticona, de eterna oposición porque nunca serán portadores de las apuestas de Estado, por su inutilidad práctica y precisamente revolucionaria. Esa izquierda señorial que le encanta vivir bien en sus ongs de desarrollo a nombre del pueblo, y teorizando sobre los indígenas. Ha sido derrotada en las urnas del 12 de octubre. El MSM tiene que tener ahora miedo, porque sus límites son claros: huelen a cadáver podrido. La incoherencia en la vida se paga, sobre todo cuando se miente y se actúa sin categoría humana y contenido humano.

Más allá de las discusiones sobre los programas y las estrategias, el pueblo también califica la trayectoria de vida: coherencia, ejemplo, constancia y claridad. Qué coherencia podemos pedir a los doctorcitos de leva y señoriales, si toda la vida se dedicaron a traicionar al pueblo? Si toda la vida se dedicaron a hacer de la política un medio de disfrute, más que de servicio y sacrificio? El veredicto es nítido: el pueblo le pide a Juan del Granado que renuncie a la política. Con él a toda su generación que ha maltratado al país, quizás más que la misma derecha. Su tarea como alcalde de La Paz, simplemente fue como tiene que ser. El Estado paga a los servidores para cumplir bien las tareas asignadas y listo. La izquierda señorial por fin termina su ciclo. Ahora viene la hora de los balances.

Si todavía tiene algo de dignidad el doctorcito Juan del Granado, tiene que renunciar y dedicarse a sus memorias. Y el MSM tiene que tener un riguroso examen de consciencia y coyuntura. Ya no valen las excusas y las mentiras, los disimulos y los quiebres a la realidad. La falta de claridad frente al país se cobra con una factura  muy alta: la muerte del MSM. La falta también de propuestas a un país que es cada vez más exigente, más consciente con sus derechos y sus deberes. No podemos seguir con las lógicas señoriales del anterior siglo, creyendo que hay doctorcitos pensantes que dan recetas a las ovejas del pueblo. Sino todo lo contrario.

La izquierda en general, como nunca antes tiene un espacio privilegiado para renacer y rehacer sus teorías en este país. La izquierda tiene que encontrarse con el país profundo, tiene que encontrar sus raíces en nuestras historias. Teorizar sobre ellas, realizar sus prácticas en consecuencia. La izquierda debe superar esas viejas taras del siglo anterior: de ser la vanguardia sinecuanum de obreros y campesinos. La izquierda tiene que convivir con los avances del pueblo, con sus miserias y sus virtudes. Al medio de sus miserias y virtudes. Sólo así enriquecerá sus teorías y propuestas, porque no serán elucubraciones de escritorio ni ocurrencias de geniales ideas; pero fuera de nuestras realidades. En definitiva: se requiere de una izquierda realmente boliviana, que exprese en sus teorías lo que somos realmente, y no repeticiones de realidades ajenas y escolásticas. Pues necesitamos una izquierda genuina y nueva, renovada y joven. Estos cambios y espacios son enormes oportunidades. Ojalá.

                                                                               La Paz, 13 de octubre de 2014.



BOLIVIA Y LOS NUEVOS LIDERAZGOS


                                                                                               Max Murillo Mendoza.

Estos procesos de cambio, son movimientos tectónicos sociales de profundos impactos que están poniendo en tela de juicio muchas cosas clásicas inservibles para nuestras realidades. Muchos mitos se están muriendo por fin, dando lugar a lo verdadero: a lo que realmente pertenece desde lo antropológico y sociológico a Bolivia. Clásicamente se sabía y se suponía, por ejemplo, que la iglesia católica formaba a los liderazgos desde siempre. En cierto sentido si. Muchos dictadores civiles y militares de clases altas y oligarquías patronales fueron educados en colegios, clasistas, de alta alcurnia por la iglesia católica. En general la burguesía nativa y la pequeño burguesía han sido educadas por la iglesia católica. Las características de ese tipo de educación son claras: racistas y sin sentido de proyecto estatal. Y los supuestos proyectos alternativos de iglesia, terminaron en un rotundo fracaso existencial: alienados, pro occidentales acríticos, en muchos casos increíblemente anti indígenas siendo que sus orígenes fueron indígenas, oportunistas por razones de pobreza, y también sin ningún sentido estatal, o proyecto político posible. Los resultados son demasiado pobres y sin ningún impacto social o nacional. Las preguntas salen a flote inmediatamente. ¿Por qué la iglesia fracasó en Bolivia? Desde las perspectivas pastorales o religiosas su fracaso ya ha sido investigado. Al final la iglesia católica, ante ese fracaso, se convirtió en una ONG gigante de desarrollo. Tapar el fracaso con proyectos de desarrollo era inteligente a pesar de todo. Desde las perspectivas de formación ideológica y política, existen pocas investigaciones porque las respuestas son claramente evidentes: no hay liderazgos nuevos. Lo que queda en las clases altas es raquítica y enterrada con el actual proceso social. En las clases bajas o populares el fracaso es contundente. Alienación, inexistencia de identidad política, marginación social, destrucción familiar, y camaleonismo político marginal. Siguiendo la ruta normal: las excepciones confirman la regla general.

Los liderazgos en Bolivia surgieron del mismo empuje social y costumbrista. Es decir, las regiones y las comunidades recrean a sus líderes cuando son necesarios. Y otra vez, las estructuras académicas y estructuras eclesiales quedan al margen de estas realidades. Hoy la iglesia católica está en la otra vereda, porque la realidad así lo exige. Lo que no pertenece a nuestras realidades es lógico que debe empezar a morirse, o podrirse. La iglesia católica nunca fue capaz de entender a nuestras mentalidades. Consideró suficiente el filtro de la religión y la compasión para acercarse a  nuestras mentalidades. Gesto que sabemos hoy no fue suficiente. Los discípulos, incluso los más abanderados de los sacrificios por los demás, han quedado parqueados en los deseos pasados de la hermandad y el sentimentalismo; sin entender en nada sobre nuestras necesidades. En las experiencias alternativas, los alumnos extraídos de lugares pobres (minas, campo y periferias citadinas) se han estancado en la alienación más fascinante. Existen historias de desclasamientos terribles y abandono de las tradiciones familiares y comunitarias, pues la pobreza ha sido una carga demasiado pesada en esas cabecitas occidentalizadas, y en busca de progreso a como dé lugar. Esas razones son suficientes para la ausencia de líderes eclesiales: de los hijos de dichas experiencias.
La generación de nuevos liderazgos, con enfoques nacionalistas étnicos, es urgente. Requerimos líderes a la altura de los nuevos acontecimientos nacionales y mundiales. Con entendimientos de los nuevos códigos cuánticos, holísticos y pluridimensionales. Las mentalidades coloniales eclesiales, que son las más fuertes y resistentes, sean de izquierda o derecha es lo mismo, son el principal escollo de resistencia en estos momentos. Inconscientes o conscientes mimetizados en ongs, partidos tradicionales, fundaciones y sistemas educativos eclesiásticos, son nomás los hijos de la contra reforma, es decir de lo más atrasado que haya como pensamiento y visión para una Bolivia nueva. Hijos eclesiales sin identidad, sin nación, sin identificación con lo cultural: amorfos, dizque mestizos blancoides, es decir sin raíces culturales. Lo moderno lo tienen como ideología de campaña; aunque no sean modernos en sentido filosófico. Aún así ya son obsoletos en pensamientos y propuestas. No podemos contar con ellos en los desafíos que tenemos en adelante. Felizmente la movilidad social en las comunidades rurales están resolviendo estas necesidades, porque depender de acciones ajenas fue lo más pervertido y equivocado. No podemos depender de nadie, sino de nuestras propias fuerzas. La generación de nuevos liderazgos es realmente una tarea urgente a no descuidar, esta vez desde las acciones del Estado en construcción, como debería haber sido siempre.

Las estructuras educativas como Universidades Indígenas, escuelas y colegios en estos nuevos tiempos, tienen que tener el sello de generación de nuevos liderazgos. Nuevas mentalidades urgentes, como sangre y sabia de los tiempos que recorremos. Se tiene que construir escuelas de líderes, en las provincias, comunidades y ciudades. No sólo es posible sino urgente. La muerte lenta de las mentalidades eclesiales y no eclesiales de la república, nos impide avanzar y ser más agresivos. Debemos acompañar con celeridad a los pasos de las comunidades y naciones, que están corriendo más rápido que la modernidad, ya obsoleta y arcaica de la colonia y república. Y eso es actitud, actitud de las nuevas mentalidades post- capitalistas. Incluso en nuestros ministerios tendríamos que tener escuelas de liderazgos con las nuevas propuestas de Estado. Pues sí, cuanto más nos pongamos en campaña en este crucial tema de los nuevos liderazgos, más consolidaremos y regaremos nuestras raíces milenarias.

Este cambio de generaciones requiere de enormes complementos y esfuerzos en la generación de nuevos líderes,  que superen a las mentalidades arcaicas y obsoletas de la modernidad eclesial. Pintores, poetas, escritores, escultores, muralistas, científicos y matemáticos de las nuevas propuestas del Estado en construcción. Lo holístico, lo cuántico, lo plurinacional, lo multicultural en sentido real y económico. Aspectos ausentes en las anteriores mentalidades de la república. Desafíos educativos enormes, a la altura de lo que está aconteciendo con los movimientos tectónicos de nuestra historia. Pacha: nuestro futuro es nuestro pasado.


                                                                                 La Paz, 11 de octubre de 2014.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

A PROPÓSITO DE CULTURA, UN TÉRMINO EN EVOLUCIÓN


                                                                                                                  Max Murillo Mendoza.

Lectura, el texto del Dr. Pablo Aranda.

Anibal Quijano toma prestado sus reflexiones de cultura de Enrique Dussel, (Dr. En historia, en sociología, en teología y filosofía), cuando a mediados de los años 60 lanza al mundo sus textos de modernidad y colonización. En dichas reflexiones Dussel cambia las direcciones de las tradicionales maneras de abordar lo cultural y lo evolutivo. Considera que la modernidad atropella y destruye violentamente miles de años de otro tipo de civilizaciones, de otras categorías de mentalidades, también con sus propias formas de desarrollos y sus propias maneras de ver y entender la vida, el mundo y sus simbologías.

Posteriormente, será el historiador peruano Dr. Flores Galindo, en su libro en Busca de un Inca del año 1.985, donde desarrolle brillantemente los términos de civilización y evolución. Conforme esas reflexiones, nos sugiere Flores Galindo que antes de la llegada de los europeos a nuestro continente, por estos lados del mundo se habían desarrollado civilizaciones tan adelantadas y complejas, con sus propios Estados, con sus propias religiones, con sus propias economías y sus propias mentalidades, que se desarrollaron durante milenios hasta lograr altos componentes históricos, que hasta hoy muy poco se han entendido y comprendido en sus significados. Que las categorías clásicas con las que nos aproximamos a esas civilizaciones, tienen el sesgo totalmente occidental y moderno, que no llegan realmente a explicar del todo a esas civilizaciones. Sino cortadas desde las perspectivas de la modernidad. Entonces advierte que en esas maneras de aproximarnos a nuestras civilizaciones, se imponen visiones totalmente ideológicas de “atraso”, “no civilizado”, y posteriormente “no moderno”. Categorías euro céntricas trabajadas para realidades europeas; pero no para otras realidades. Pero que la colonización se encargó de exportar y universalizar e imponer en las ciencias sociales, que sirvieron después como herramientas de análisis de otras realidades. Los peligros de estas visiones son evidentes: ideológicamente se supone y se asume que nuestras realidades son “atrasadas” y no  ”civilizadas” para dichas categorías de análisis.

Esas reflexiones, entre otras, han servido junto a los descubrimientos de la antropología anglosajona en Bolivia, desde los años 60 y 70 del anterior siglo, que ciertamente las categorías de análisis euro centristas tienen sus limitaciones en nuestras realidades. Son nomás producto de los pensamientos de dominación cultural y colonial, de una manera de ver el mundo: incompleta y totalmente subjetiva de la realidad. Hoy todo eso ha cambiado en los centros de investigación más importantes del mundo, sobre todo en los países del norte. A la luz de las visiones más cuánticas y  holísticas, las reflexiones culturales y de civilizaciones no tienen connotaciones euro céntricas. Sino más amplias y diversas. Pero en nuestras universidades veo que todavía no se ha avanzado lo suficiente con esas informaciones recientes. Siguen realmente atrasadas y con visiones de los años 60 o 70 del anterior siglo; aunque con la moda de modernidad y progreso. Que son más bien enfermedades mentales de importación masiva, de consumo masivo como forma de desahogo en la ausencia de identidad cultural e histórica de nuestras sociedades.

La frivolidad y la ignorancia de las mentalidades “modernistas” en Bolivia, siguen bloqueando las posibilidades de pensar y desarrollar las nuevas maneras de ver el mundo. Que coinciden increíblemente con las maneras de ver el mundo que tenían nuestras civilizaciones, a la llegada de los europeos en el siglo XV. Eso lo dicen los pensadores e intelectuales europeos y norteamericanos. Las reflexiones en esa línea de filósofos y antropólogos del sur, son muchas y variadas; pero que configuran las afirmaciones de que lo euro céntrico ha hecho más daño que aporte a nuestras realidades. Felizmente esa enfermedad ya ha sido superada; todavía no en Bolivia.

En cierto sentido hay un consenso por estos lados del mundo, en que nuestras visiones de la historia, es decir de la evolución humana, tienen concepciones todavía newtonianas: teleológicas, lineales, de un principio y un fin, de progreso infinito. Categorías llegadas también con los europeos. Por eso las distinciones de países “avanzados y desarrollados” y países “no avanzados y no desarrollados”. Es decir poco evolucionados. Actualmente esos términos no son ya absolutos y están siendo duramente cuestionados. Por eso las confusiones en los análisis de cultura, civilización o historia, que tienen siempre el tufo euro céntrico de evolución. Sin embargo, en ese consenso de vocabulario, no hemos avanzado mucho como país. A pesar de tener abundante información, tardará algunos años más (veo eso) para tener las reflexiones que se están respirando en el norte de este mundo.

Finalmente, nos falta encontrar identidad colectiva. No podemos ser universales sino somos nosotros mismos. Y hoy no somos nosotros mismos. La palabra boliviano no tiene contenidos. Es amorfa y ambigua. Se inventó el terminó mestizo para disimular lo racista que es nuestra sociedad. En realidad nuestras identidades son nuestras culturas que son tan antiguas y milenarias, tal como dice la antropología anglosajona. Y en la confusión racista y pigmentocrática de nuestra sociedad no se las ve ni se las reconoce. Ahí ahorraríamos muchas cosas.


                                                                                     La Paz, septiembre de 2014.

jueves, 18 de septiembre de 2014

A PROPÓSITO DE EL SUJETO: MÚSICO QUE PROPONE AL PÚBLICO SU INTERPRETACIÓN DE LA REALIDAD.


                                                                                                        Max Murillo Mendoza.

En la Ley Avelino Siñani: artículo 3 (Bases de la Educación), inciso 10.Es  científica, técnica, tecnológica y artística, desarrollando los conocimientos y saberes desde la cosmovisión de las culturas indígenas originaria campesinas, comunidades interculturales y afro bolivianas, en complementariedad con los saberes y conocimientos universales, para contribuir al desarrollo integral de la sociedad.”

La música, como un importante componente de la espiritualidad humana, es desde lo educativo demasiado importante. No sólo como terapia o animación en muchos procesos educativos, sino como elemento de la creatividad y la propuesta educativa en experiencias de alto nivel. Es decir, la música en sí misma refleja no sólo la realidad sino también la calidad de una sociedad, de un grupo humano y de un proceso educativo. Personalmente he sido testigo de ese tipo de educación (educado por jesuitas de vanguardia en la experiencia Juan 23 de Cbba.), cuando en las mañanas nos despertaban con música clásica. O en muchos almuerzos nos obligaban a escuchar música clásica. O nos explicaban las músicas de protesta de aquellos años, de sus significados y sus trascendencias. Pues no cabe duda sobre la importancia de la música en la educación.

Pero también es importante que la música puede tener esa virtud de entender, por sus melodías o sus características, a otras culturas: lo universal o lo plural. Escuchar rokc o baladas de otras realidades, es una manera de entender otras culturas, de escuchar la palabra de otras maneras de pensar la realidad. En otras palabras: la educación en el conocimiento de la universalidad. De esa manera aprendí con los jesuitas la música barroca, la música de la edad media, etc. Al mismo tiempo viendo la historia de esas culturas. Definitivamente la educación mediante la música puede tener efectos multiplicadores en los conocimientos. En ese sentido, la combinación entre los conocimientos y las artes puede tener resultados alentadores, que rebasen los mismos conocimientos y lo espiritual.

Gran parte de las culturas del mundo aportan con la música, como un elemento de comunicación y transmisión de sus valores. En el caso de Bolivia, culturalmente la música es el elemento probablemente más importante de exportación mundial de lujo, y de alta calidad. Somos conocidos mundialmente por nuestras músicas y nuestras vestimentas indígenas. Pues no exportamos intelectuales, porque no tenemos, no exportamos tecnología porque no somos un país industrial. Y  muy poco de agricultura porque ni siquiera podemos competir con nuestros vecinos. Pero sí exportamos música y vestimentas de calidad, de mucha calidad. Ese aspecto es importante a la hora de medir y valorar (ventajas comparativas) las cualidades de nuestro país, que lamentablemente se confunde y no se reconoce. Las llamadas clases altas del país siguen soñando trasnochadamente con convertir al país en industrial (fábricas, autos, componentes electrónicos, etc), para luego exportar. Bolivia nunca será un país industrial y exportador en el sentido de las industrias de la segunda y tercera revolución industrial. Hemos perdido esa batalla y esa carrera hace muchos siglos, por culpa de quiénes han conducido al país de manera inútil y torpe. Lo que sí podemos hacer, inteligentemente, es valorar nuestras ventajas comparativas, nuestros valores agregados: quizás alimentos, quizás electricidad por la cantidad de ríos que tenemos, quizás minerales raros por la tradición. Es decir, ver y encontrar las potencialidades posibles, como país. Y olvidarse completamente de esos sueños trasnochados y decimonónicos, de que tenemos que convertirnos en potencia industrial. Esas ideas son realmente tontas a estas alturas de la historia.

Bolivia, tiene enormes potencialidades en la música y las artes, precisamente por la riqueza cultural y social de las nacionalidades distintas. Se trata de ver cómo, en el buen sentido, explotar hacia el mundo esas riquezas culturales. Ahí hay notables condiciones que hay que trabajar a fondo: turismo, exportación de artesanías, música, vestimentas y porque no tecnologías educativas ligadas a la música y las artes. Las potencialidades de un país se miden reconociendo las profundidades del país: el tipo de cultura, el tipo de arte y el tipo de consumo. Eso es los tipos de culturas que tenemos y sus economías. No lo que se hace desde siempre, que no nos han traído beneficios para nada: copiar modelos ajenos a nuestras realidades. Esos modelos han fracasado porque no corresponden a nuestras mentalidades. Hacer ciencia es mirar a nuestra casa propia. Y descubrir las riquezas que tenemos.

El desafío de Bolivia es: Cómo ser universales, siendo nosotros  mismos. Es decir, si no nos reconocemos a nosotros mismos, jamás podremos ser universales con identidad. Seguiremos siendo como hasta ahora: simples imitadores de modelos ajenos.



                                                                                La Paz, 17 de septiembre de 2014.

jueves, 11 de septiembre de 2014

LECTURA: AMÉRICA LATINA RENTISMO Y DEMOCRACIA: BOLIVIA EN EL ENTORNO SOCIOPOLÍTICO


La historia como punto de vista de los asesinos y cómplices del establishment.-

El historiador alemán Ranke, fue el representante del positivismo más radical al considerar la historia solamente como las interpretaciones de los documentos oficiales. Para él y sus seguidores, la historia es simplemente lo que está escrito en los archivos oficiales. Ese punto de vista no sólo era político, sino arbitrario e incompleto. Las corrientes posteriores de la historia corrigieron esa tragedia. O ese punto de vista de la cultura occidental.

Está claro también que no hubo descubrimiento. Hubo invasión y saqueo. En eso las investigaciones son abundantes y ricas, en la misma Europa y Estados Unidos. Tampoco se considera actualmente que el inicio de la modernidad, 1.492, fue precisamente la complementación de culturas. Al respecto hubo imposición violenta. No existió para nada sincretismo o mestizaje, que son inventos de las mentes coloniales y colonizadas después. Los sistemas económicos impuestos respondían a sistemas mercantilistas europeos. Las existentes por estos lados del mundo, eran sistemas de reciprocidad y de trueque. A los ojos de los europeos esos sistemas eran arcaicos, atrasados y no modernos. No se molestaron en estudiar dichos sistemas, que recién en el siglo XX mereció atenciones científicas y académicas.

Bolivia en el siglo XVI.-

Hay abundante investigación sobre los tipos de economía que había a la llegada de los europeos; pero ninguna de ellas solamente resalta lo minero, sino la diversidad de modelos que probablemente existieron. Desde los intercambios de productos entre los distintos pisos ecológicos, hasta por supuesto las teorías de reciprocidad. Los europeos no entendieron nada de esos sistemas, no necesitaban entender sino prolongar el saqueo que les permitió el mercantilismo y después la revolución industrial. Los europeos sólo se dedicaron a saquear las tierras de estos lados, pues eran sus colonias y tenían que ser coherentes con ese saqueo.

Las comparaciones con Japón o Suiza, que son clásicas en estratos desinformados de Bolivia, son demasiado superficiales y poco analíticos. Sacados de esas revistas de divulgación científica para distracción de viejos, o de conocimientos generales. Las condiciones estructurales de los distintos desarrollos, dependen de los tipos de relación histórica en los medios de producción. Dicen los economistas que las razones estructurales definen los procesos de un país. Ahí nada tienen que ver los “espíritus de lucha” o los mitos inventados de la información.



Cómo nace Bolivia a la República?

Bolivia nace destruida. Después de 16 años de guerras y guerrillas que empieza en 1.809, explicada brillantemente en la obra Tambor Vargas, Bolivia soñó ilusamente en las ideas liberales de Bolívar. Incluso sus medidas económicas como la liberación de los impuestos indígenas, nunca se cumplieron. Las castas gobernantes, que eran los mismos españoles convertidos en republicanos, necesitaban dinero fresco y tuvieron otra vez que acudir a la explotación de los indígenas. El Estado republicano vivió de esa economía hasta finales del siglo XIX. Las castas gobernantes blancas eran tan inútiles e inservibles que ni siquiera hicieron del país medianamente desarrollado. Así Bolivia ingresa al siglo XX, con la Revolución del 52.

Revolución del 52.-

Los libros clásicos dicen que la revolución del 52 fue el aliento de modernidad que necesitaba el país. Ilusión escolástica también clásica. Bolivia nunca fue un país industrial, por inutilidad de sus clases altas. Y estas clases altas en su inutilidad tampoco pudieron manejar bien los recursos naturales que tenemos. En realidad, como dicen en las investigaciones más serias fuera del país, las clases altas bolivianas nunca fueron creativas y pensantes, sino ignorantes y burdas. Con poco conocimiento de su realidad, y sin ningún proyecto de Nación o Clase. Pues dependía de ellos hacer de un país algo más desarrollado. No pudieron, en su ignorancia y desconocimiento de las realidades, no lograron ofrecer un país más interesante. La famosa modernidad sólo es de pinta y moda, no de mentalidad y de actitud.

Tampoco construyeron  un Estado. Nunca tuvimos Estado en el sentido clásico del término. Imitaron a los Estados europeos; pero mal. El Estado republicano sólo fue una caricatura y pésima copia de los Estados europeos. Un Estado anti nacional, anti indígena y anti desarrollo. Es decir, hablar de rentismo de un Estado que nunca fue Estado, es realmente no tener claridad en los conceptos de Estado. Los conceptos de Vivir Bien, tienen otras connotaciones, más filosóficas e ideológicas que solamente las económicas. Y por supuesto la literatura también es amplia y rigurosa, en Bolivia y fuera de ella.

Pues con semejantes clases altas ignorantes, patronales y con poca mentalidad liberal burguesa, el país se detuvo en el tiempo. Hoy, paradójicamente, son los campesinos los que quieren desarrollo y progreso. Qué paradojas: sólo en Bolivia.

Clases altas y desarrollo.-

Es importante la historia de las clases sociales. En cualquier país del mundo, porque son las encargadas de definir el futuro del territorio. Las burguesías jugaron un papel determinante, desde la Revolución francesa cuando la burguesía toma el poder de los Estado en Europa. Muchas revoluciones simplemente ratifican los sueños de la burguesía: desarrollo industrial y progreso.
En Bolivia, lamentablemente las oligarquías nunca fueron modernas. Nunca fueron los portadores de las ideas de desarrollo y progreso. Nunca fueron trabajadoras y de mentalidad de ahorro, sino patronales y poco apegados al trabajo. Sus discursos son ciertamente desarrollistas, pero sus prácticas son absolutamente contrarias al trabajo y desarrollo. Por tanto, como corpus y esencia mental de propuestas estas clases u oligarquías no fueron capaces de crear o construir, bases materiales y ni siquiera un Estado mínimamente moderno. Felizmente, como tiene que ser, también existe ya bastante literatura sobre estos temas.

Especulaciones sobre lo exportador o extractivo.-

De manera simplista y casi escolar, cualquier estudiante de primer semestre de economía comprende que solamente siendo mono productor y exportador, cualquier país sobreviva sosteniblemente. Es elemental. Pero se trata de ir al fondo del asunto: precisamente la ausencia de mentalidad liberal democrática de las oligarquías bolivianas, es decir de otorgar oportunidades a sus poblaciones: educación de calidad, becas, etc, Bolivia no es un país competitivo. Es ridículo pensar que un país con enormes tasas de analfabetismo, pueda de pronto saltar a ser un país del conocimiento. Son temas estructurales.

Incluso nuestras universidades no son mínimamente capaces de resolver esos vacíos históricos, heredados de la inutilidad de quiénes deberían conducir al país. Las nuevas inquietudes y corrientes actuales, probablemente le den mejores esperanzas para el futuro. Por ahora, la construcción de un Estado realmente moderno y competitivo es el desafío más importante. Eso es también un Estado por fin inclusivo y que responda a las realidades del país.

Estado y regiones.-

Las experiencias mundiales nos enseñan que no debemos copiar los modelos de Estado, sobre todo los europeos que están en constante retroceso en sus políticas de Estado. Son en realidad estados fracasados. Además, los países desarrollados empiezan a desarrollar nuevas teorías sociales más allá del Estado. La moda del Estado ya ha pasado, pertenecía a la modernidad y al industrialismo. Hoy los procesos son postcapitalistas, post industriales y con economías cuánticas y divergentes. Nuevas teorías y nuevas propuestas para el siglo XXI. La modernidad y las post modernidad ya han pasado de moda.

Nosotros tenemos herencias territoriales y de organización muy nuestras, que han funcionado por miles de años eficientemente. Se trata de recuperar esas organizaciones y asumirlas con las nuevas informaciones de occidente. No con las que ya están pasando de moda.

Bolivia y Latinoamérica.-

La inutilidad de los grupos de poder nos llevó a la pérdida de territorios, y de aislarnos de los vecinos. Hoy tenemos que comunicarnos y comerciar con ellos. Es de sentido común. La velocidad de los cambios exige que nos pongamos las pilas para sobrevivir. Tenemos mucho qué ofrecer y de hecho exportamos con altura: cultura, música andina, vestimentas propias. En lo demás, como copia burda y tosca de occidente, no somos competitivos. Se es competitivo en las cosas propias y nuestras. Jamás seremos competitivos en información y tecnología, porque eso pertenece a los países que han jugado sus cartas hace siglos. Pero podemos adaptar muchas cosas de esas tecnologías, para nuestras necesidades. Es tonto pensar que ahora debemos copiar en todo a los países competitivos, es realmente tonto. Se trata de ver nuestras ventajas comparativas, y ver en qué podemos ser competitivos, pero con personalidad.

                                                        SOBRE RENTISMO Y DEMOCRACIA

América Latina sobre una metamorfosis fuerte. Su dependencia enfermiza de Estados Unidos empieza a terminarse. Son todavía muy jóvenes las nuevas instituciones que están naciendo. En muchos casos los problemas económicos son todavía los más complejos, pues en general los mercados internos latinoamericanos no son competitivos frente a los grandes mercados mundiales. Esas transformaciones son enormes y hasta ahora algo prometedoras. Los nubarrones de peligros también son varios. El poder del mercado es la religión más agobiante para el mundo. La locura mundial de los mercados están sobre produciendo tanto que ya no se sabe a dónde vender. Esa saturación y destrucción del medio ambiente, está llevando a los pensadores del mundo a buscar alternativas serias a la dictadura del mercado. Por ahora no hay respuestas claras, sólo sospechas.

América latina también se está recuperando de la ausencia de desarrollos locales. Más humanos y menos ligados al mercado siempre devorador e injusto. Varios países como Brasil, por ejemplo, han preferido jugar al mercado mundial, cuando tiene 50 millones de pobres absolutamente desligados de los mercados internacionales. En general, hoy se juegan cartas endógenas aunque con miradas a las competencias del futuro. Al respecto existen experiencias mundiales, que pueden ser recomendaciones interesantes en función de las realidades, por ejemplo Corea del Sur, Taiwan o China.

CONCLUSIONES.-

No hay fórmulas en la historia, para copiar y recitar al pie de la letra. Esos esquemas de la dependencia se han derrumbado con tragedias. Cada realidad es una distinta de la otra, por tanto sus lógicas también serán distintas. Pero siguen siendo válidas las investigaciones científicas, lo que no se hace en Bolivia. Ahí el esfuerzo de los sistemas de educación tiene que ser muy fuerte. Deshacernos de las copias, de las calcas y de los remedos de pantomima. Si queremos ser realmente creativos y con ideas propias tenemos mucho que investigar. Mucho que crear.

Bolivia tiene la oportunidad, como nunca antes, de ser por fin un país propio y genuino. Sus aportes serán culturales. Porque es lo único propio y genuino y puro que tiene. De hecho, somos noticia en los mayores centros de investigación del mundo. No en nuestro país por sus características racistas y provincianas de sus clases altas y medias. Tenemos que inventar y construir un Estado por fin nuestro e inclusivo. Después consolidar unos nacionalismos fuertes étnicos. Finalmente, el manejo de información es necesario y urgente. Eso nos dará una personalidad propia en el concierto internacional. No tenemos más salidas, lo demás son lindos dilemas de autores gringos poco prácticos, y poco realistas para nuestras realidades.

Bibliografía.-

Javier Medina: Repensar Bolivia. Hisbol, 1992. La Paz – Bolivia.